Carolina Figueroa y Francisca Flores
El colectivo fotográfico Macrodosis, compuesto por Karolina Guajardo, Maysha Escobar y Zaida Gonzalez, lleva cuatro años tratando temas generalmente ignorados por la sociedad chilena. El nombre alude a la marca de anticonceptivos Microdosis y el lente fotográfico macro. En una tarde de bar en el barrio Brasil, dos de ellas compartieron con nosotras sus proyectos a futuro, sus obsesiones temáticas sobre la base del cuerpo y su fascinación por el retrato.
H:¿Qué aporta cada una al colectivo?
Zaida: Las tres trabajamos distinto, pero compartimos las mismas inquietudes. A mí me gusta intervenir la foto manualmente; me gusta poner todo en puesta en escena. A la Karola le gusta la producción digital y a Maysha le gusta trabajar en diapositiva y no intervenir mucho la imagen.

Expo Por favor concedido, foto de Maysha Escobar
H:¿Cómo es el proceso creativo desde la elección de un tema hasta la exposición?
Karolina: En un primer momento nos propusimos una meta: exponer cada cuatro meses, lo que hicimos con las tres primeras exposiciones. Pero después nos dimos cuenta que era muy poco tiempo, porque no obteníamos los resultados que esperábamos y además nos significaba mucho estrés. Ahora exponemos una vez al año. Primero fue como una trilogía, hicimos los siete pecados capitales, después los diez mandamientos y luego sobre santos. Todo ligado a la religión católica. Después dijimos ya no más con la iglesia y empezamos a barajar otros temas. Hicimos “Arroz con leche me quiero cazar”, que fueron retratos de desnudos de mujeres, ligado a un oficio o profesión.
H:En esa exposición se distingue, a diferencia de las otras, un estilo más gráfico, antes estaba todo más relacionado con la religión y después se dieron un salto más creativo o diferente simplemente…
Z: Es que al final la cosa en común que hay es retratar el submundo. Además nos gusta mucho el retrato, entonces empezamos sobre la base de que no vamos a hacer foto de paisajes, de objetos o de otras cosas, siempre va a haber un modelo y desde ahí comenzamos a ver lo que vamos a hacer. Los retratos que hacemos no son de personas lindas y exitosas, sino de gente común y corriente, pero que tiene un cuento interesante.
K: Esta exposición fue como una especie de homenaje para las mujeres y también porque somos un colectivo de minas. Luego nos ganamos un Fondart y como no queríamos quedar como minas feministas hicimos la misma exposición pero con hombres. Participó gente mediática como Jorge González, Fabricio Copano, Pedro Ruminot, Sergio Freire. Famosos, pero igual under.
H:En una entrevista publicada en el sitio Web “f8” ustedes manifiestan, “No queremos caer en un arte decorativo”. ¿A qué se refieren con eso?
Z: Nuestra obra tiene un mensaje crítico. Cuestionamos ciertos cánones establecidos en la sociedad que nos provocan cierto quiebre. No es decorativo en el sentido de que en el arte fotográfico hay parámetros, está el bodegón, el desnudo artístico y es válido, pero nosotros no hacemos eso, tampoco nos resultaría.
H:En cuanto al tema de la iglesia, ¿qué es lo que ustedes critican básicamente? Porque hay un paralelo entre la gente que tiene su fe, que son creyentes, y el poder de la iglesia.
Z: Lo que nosotros criticamos es a la iglesia como institución y su poder para decidir si se puede tomar una píldora o no, decidir si puedes tener un método anticonceptivo, decidir si puedes abortar. La gente que es creyente es válido, mi mama es creyente y yo no podría estar criticando su posición. Es una crítica hacia lo que representa la iglesia y todo ese manto oscuro que hay por debajo. Supongo que nació el interés cuando partimos con Siete Pecados, por esta amiga que nos convocó a esa exposición, después decidimos seguir trabajando con este tema, porque es un tema interesante al cual se le puede sacar mucho partido. Quizás igual podríamos haber seguido, pero para qué estirarlo más.
H:Porque igual es un tema que se agota…
K: Pero es la evolución también del colectivo de haber ido cambiando temas.
H:¿De qué manera escogen a los retratados?
K: Siempre partimos con los amigos, con los conocidos. También nos conseguimos los mails de personas que puedan ser interesantes. La gran mayoría de la gente que ha posado para nosotras son amigos, o si no después terminan siéndolo. Por lo general, les hacemos una entrevista, porque no nos gusta llegar y hacer la foto, ya tal día es la foto y ya. Si no, antes tomarse una chela, un café, algo o conocerse un poco. Generalmente nosotros llegamos con una propuesta y ellos a veces también tienen propuestas, ahí llegamos a un acuerdo.
Z: Como los retratos rescatan a la persona y su oficio hay que saber cuáles son sus gustos, lo que hace, conocer su carácter para luego formarnos una idea general del personaje.
H:En el catálogo de su exposición Arroz con leche me quiero cazar, tú, Zaida, señalas “no me gusta el medio fotográfico”. ¿Por qué razón no te gusta el medio? ¿Es una mirada general que tienes del medio o de los fotógrafos también?
Z: En el ambiente de fotografía publicitaria son súper explotadores con los asistentes, les pagan mal, y se trabaja mucho; en la parte de reporteros gráficos, también, es un ambientillo medio turbio… no me gusta. En la foto artística también hay muchos personajes levantados de raja y que son muy engrupidos. Creen que cualquier cosa que hacen la pueden ir a vender a una galería de Alonso de Córdova. Ganan un nombre y piensan que eso es suficiente y creen después que ya todas las cosas que van a producir van a ser buenas y que pueden estar insertas en cualquier lado, y que es arte y viene un teórico y habla maravillas. Ese mundillo se encerró acá en Chile y ya no hay más.
H:Pero ustedes igual se han ganado un espacio en el ambiente fotográfico.
Z: Porque llevamos más de cuatro años dedicados a hacer exposiciones y a ser constantes en el trabajo, hemos mejorado nuestra propuesta artística y siempre hemos tenido seguidores o amigos. Las exposiciones siempre se llenan de gente y no faltan los curiosos que se preguntan ¿quienes son estas minas? Pero hay mucha gente que reclama y no hace nada. Ahora uno puede exponer en cualquier parte, hasta en tu comuna. En todas hay corporaciones o casas de cultura. Uno se tiene que adecuar a los lugares, no puedes pretender que todo te lo van a dar.
K: Otra cosa que nos ayudó bastante fue salir en el noticiero de Chilevisión; justo en esa época hicieron un reportaje acerca del arte transgresor. Marcelo Gamonal, que es otro fotógrafo, expuso afuera de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile: puso a la virgen María como prostituta, lo que provocó la ira del Opus Dei, le hicieron tira las fotos e incluso le pegaron. También fue el estreno de la película de Sebastián Campos, La Sagrada Familia, y entre eso nos entrevistaron a nosotras, porque justo habíamos inaugurado nuestra segunda exposición Pare de Sufrir, en semana santa.
H:¿Cuáles son sus referentes artísticos o fotográficos?
K: Hay pocos fotógrafos que me gustan. La Chapelle es uno y de Chile Jorge Aceituno.
Z: A mi me gusta La Chapelle también, el le toma fotos a gente famosa, pero los saca de contexto. Le ha tomado fotos a Angelina Jolie, a Marilyn Manson. Trabaja la puesta en escena y los deja medios bizarros, pero, a la vez, es todo tan perfecto en la escena que se ve bonito. De Chile me gusta Jorge Aceituno, el venezolano Nelson Garrido; también Peter Witkin, Jan Saudek y Pierre y Gilles. Siento que hay un lenguaje en común y que se conecta con mi trabajo, eso me gusta mucho.

Jorge Aceituno, foto de Karolina Guajardo
H:¿En qué proyecto se encuentran actualmente?
K: Estamos en conversaciones recién. Queremos seguir con el retrato, vamos a hacer fotos a transexuales. Ahí cada una va a decidir lo que quiera mostrar. La idea es mostrar el mundo de ellos. Lo que más lo represente o lo que el retratado quiera, si se quiere disfrazar de sultán o qué sé yo, bien.
H:¿Tienen proyectos individuales fuera del colectivo?
K: Yo estoy trabajando en cine, de directora de arte, en la película de un amigo que está trabajando acerca de Jerónimo Bosch (pintor de la edad media).
Z: Estoy haciendo retratos mortuorios a bebés muertos, deformes, pero con familia recreada. Son bebés que están desde la década del 20 al 60. Son mortinatos, bebés nacidos muertos y que fueron dejados en los hospitales, se los llevaban al instituto de anatomía de La Chile. Me hice amiga del director de anatomía, a él le gusta mucho el arte. El lleva a colegios, jardines, niños chicos a ver los muertos, para que se familiaricen desde pequeños con la muerte
H:¿Qué opinan sobre el Fondart y su área de fotografía, si se entregan bien los premios?, ¿creen que es un aporte para el desarrollo fotográfico?
K: Siempre ganan las mismas personas; hay demasiados nombres conocidos todos los años. Sería una buena opción, como lo hacen en literatura que si ganas un año después al otro no puedas participar.
H:¿Han sido censuradas alguna vez?
K: Sí. Una entrevista que nos hicieron para la Rolling Stone al final no salió publicada porque se complicaron con las fotos. Después la periodista la subió on line. En El Mercurio también nos hicieron una entrevista y tampoco apareció porque dijeron que las fotos no correspondían a la línea editorial.
H:¿Están dispuestas a mostrar su trabajo en cualquier sitio, ya sea elitista como puede ser una galería de Alonso de Córdova o en una Okupa?
K: No. ¿De Córdova iríamos? (le pregunta Karolina a Zaida).
Z: Si vendemos, sí, obvio que sí, pero nunca vamos a estar ahí, así que da lo mismo. La fotografía acá está demasiado encasillada en lugares para gente que sabe de fotografía, no hay muchos lugares en comunas o en corporaciones culturales donde se puedan ver fotos diferentes, siempre lo que se ven son desnudos, contraluz, paisajes, que es lo que a la gente le gusta ver y dicen, qué linda esta foto, pero no salen cosas que puedan tener un mensaje más crítico, donde uno se pueda preguntar ¿qué es esta mierda?






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